El neologismo
mileurista ha irrumpido con fuerza en el habla de los españoles. No podía ser menos, teniendo en cuenta el vasto número de individuos a quienes puede aplicársele por mor de las nuevas corrientes de empleo y de políticas retributivas instaladas en el mercado laboral del país. De
mil y
euros sale una nómina miserable y una palabra parasintética:
mileurista. Akin propone sin embargo
mileurianos, en
este comentario que viene a ser una cabal definición de cualquiera de los dos términos.
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