Más o menos esta cara es la que se le habrá quedado al novelista Paul Auster al ver cómo le rebautizaba hoy
El País en la primera plana de su edición impresa:
Paul Aster.
Parece que al rotativo le aqueja estos días una rara enfermedad tipográfica (o quizá ortográfica) cuyo síntoma más visible es la pérdida de las vocales u. En la edición digital de ayer se mencionaba una “pistola de
fogeo” en la
noticia sobre un tiroteo en la sede del Tribunal Supremo.
Que sea leve.
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